AQUÍ PODRÁS VER
MIS TRABAJOS
Me acerco al caballete y coloco una nube blanca a la que llaman lienzo, trazo dos líneas que buscan tus ojos, me asomo a ellos para poder ver tu corazón. Puedo ver como palpita; a veces rápido, otras lento, callado, como encogido. A veces llora, otras ríe… A veces representas la palpitación de un hombre, otras, la de un niño, pero casi siempre la de una mujer. Tal vez, la razón sea, que aún tenemos muchas cosas que contar al mundo de nuestro yo interior, tal vez queramos que nos escuchen, o simplemente somos charlatanas.

Despacio, toco tu corazón con la punta de mis dedos, elevándolo hasta el balcón de tus pestañas donde dejo que me cuentes, que me hables. Este es el momento en el que comienzo a dar forma con mis pinceles a todos los sentimientos que quiero sacar a la luz, a los sentimientos que me transmites en ese silencio, sin palabras.

Y así casi sin pensar, naces y creces dentro de mi obra.